Una API es el puente que permite que dos programas hablen entre sí. Tú pides algo, ella responde. Sin abrir el motor, sin tocar la cocina.
Cliente → petición → API → servidor. La API es la línea amarilla: un contrato claro que ambos lados respetan.
Tú no entras a la cocina a freír el huevo. Le dices al mesero qué quieres, él lo lleva al chef y te trae el plato. Una API hace exactamente eso entre dos programas.
“Quiero el precio actual del oro.”
Recibe la pedida, valida que tengas permiso y la lleva al servidor.
Hace el cálculo o consulta los datos y devuelve la respuesta.
Cuatro pasos. Casi todo lo que hace tu navegador, app móvil o bot de trading cabe en este recorrido.
Tu app envía un GET / POST con datos.
La API verifica tu API key o token.
El servidor ejecuta lógica o consulta DB.
Vuelve un JSON con el resultado.
No todas hablan igual. Estas tres cubren el 95% del trading retail moderno.
Pides una vez, recibes una vez. Ideal para cargar el historial de velas, listar posiciones o enviar una orden puntual.
Una conexión abierta que recibe ticks en cuanto se mueven. Indispensable para scalping, dashboards en vivo o ejecución reactiva.
En vez de preguntar tú, el servidor te avisa cuando pasa algo: una orden ejecutada, un stop tocado, una alerta de TradingView.
Tres flujos típicos que puedes montar tú mismo. El concepto se repite en cada uno.
Antes necesitabas leer documentación de cada API y traducirla a código. Hoy le hablas a Claude Code en español: él lee la doc, escribe el cliente y lo conecta con tu broker.
La URL específica a la que llamas, como /precios o /ordenes.
Tu llave personal. Identifica que tú eres tú.
El formato en que viaja la información. Texto estructurado en pares clave-valor.
Cuántas peticiones por minuto te permite la API.
Una versión de prueba sin dinero real para que practiques sin romper nada.
Los módulos avanzados muestran cómo conectar MT5, futuros y Claude Code paso a paso, con ejemplos reales y ejercicios.